El espejo
Y eso que no puedes decir, que no sabes decir, sólo frente a ti mismo tiene sentido.
enero 13, 2011
Penélope
septiembre 24, 2010
Viento Victoriano
"yo no se porque me miran así, como si yo fuese menos que ellos, como si se me hubiese volado la chaveta, aquí lo que hace falta es una monarquía digna, y ¿quién mas que yo para gobernar en este mundo de deschavetados?, estoy mucho más cuerdo que todo el país junto”,
septiembre 23, 2010
Primeros vs. Mejores
junio 30, 2010
Hoy elijo

- Pararme todos los días con ambos pies -ya no sé si el derecho sea realmente el de la buena suerte.
- Voltear más de una vez al pasado, para reírme de mis errores.
- Pensar en ti y recordarte sonriente -aunque por dentro murieses de pena.
- Sentirme eternamente leal de lo que he dicho, hecho y sentido.
- Disfrutar lo que tengo, para no extrañarlo cuando falte.
- Acostarme viendo al techo, para respirar un poco más profundo.
- Pasar y ganar.
- Sonreírle al mundo, para que olvidemos las penas juntos.
- Bailar nuestra canción preferida, hasta que se me olvide llevar el ritmo.
- Tapar mis ojos y caminar sin miedo.
- Decirte que..., sólo decirte algo por si lo olvidaste, en uno de esos caminos que no sabes a donde te llevan.
- Cantar en un kareoke con la peor voz escuchada.
- Escribir mis elecciones para sentirme más segura.
- Suspirar profundamente cada vez que quiero, para darle rienda suelta al lenguaje de mi alma.
- Contar cada poro al borde un escalofrío.
- Mirar la Luna y volverme loca.
- Y por último ELIJO recordarte que soy real en este mundo de sueños.
junio 02, 2010
Hasta mañana

Volteé porque debía, porque sé que si sigo mirándote terminaré en el enredo de esos ojos implacables que cada vez que quieren hacen conmigo lo que quiero que hagan.
Volteé porque no puedo permitirte encontrar en mí eso que me encargué todo estos años de esconder.
Además volteé porque te vi tranquilo, pasivo, viéndome como si te fueses a quedar, y no, no quiero permitirme la idea de pensar que estarás aquí hasta un poco más allá del límite de todas las horas, porque no quiero pensar en cada una de las noches que viniste y dijiste aquello que aún nos mantiene unidos -hasta mañana-.
¿Todo esto qué es? , para mí resultó ser esa inquietud, esa sensación que hace que mis vellos fuesen a salir corriendo de mis poros, para ti es la vida dentro de otra vida, donde esta vida no tiene nada que ver con la otra.
Dime, dime eso que no te atreves a decir y prometo atreverme yo. O mejor cállalo y demuéstramelo con esos besos que me desarman de todas las armas que tengo guardas para ti y todo esto que me produces.
Si tú lo permites, no podrás echar el tiempo y las palabras a la basura.
Si no lo haces, terminaremos como siempre, un beso que nos deja sin aliento y un hasta mañana, solamente.
mayo 15, 2010
Buenos Días
Mientras esperaba a los demás compañeros de la aventura fotográfica, escribía sobre lo que deseaba del viaje. Escuché un susurro que sin razón alguna erizó mi piel, buenos días, volteé temiendo saber de qué se trataba aquello, más de una vez he escuchado que cuando los muertos están cerca dan escalofríos, pero el trayecto lento de mis ojos, desde la hoja hasta tu mirada fue la primera foto panorámica de éste álbum.
Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también; y sí, se que fui grosero pero no supe que más decir, además lo mal interpretaste, ¿estás casada?, debí antecederlo con un, buenos días, pero no dije, ni oí nada más.
Luego de eso supe qué deseaba del viaje, viéndote entendí que quería ser dueño de al menos un instante de ti, para llenar en mí ese deseo incontrolable que desataste con sólo dos palabras: Buenos días.
Dejé el escrito a un lado y enfoqué mis pupilas hacia tu plano, tu manera de hablar, de sonreír y esa mirada esquiva que constantemente chocaba con la mía, me decía que bastó el contraste de tu dulzura con mi arrogante miedo para comenzar una historia, que terminará siendo historia para ambos, por alguna razón que ahora no puedo recordar.
Para la segunda parada del viaje estábamos en “La cabaña del paraíso” -mejor lugar no pudo elegir Roberto Mata-, salí temprano de mi habitación para ver ese panorama mágico del nacimiento del sol, y allí estabas, tomando una humeante taza de café, con esa fuerte brisa falconiana que te hacía apretar todos tus músculos y que jugaba coquetamente con tu cabello. Sin hacer ruido fui acercándome a ti, quería sorprenderte, hablarte de lo eternamente espiritual que se me hacía ver cada mañana esos primeros momentos del día, pero como por instinto volteaste y me viste allí, de nuevo paralizado, y soltaste esa sonrisa de complicidad que se convirtió en mi segunda foto visual de ti, buenos días,-¡qué buen dúo ese de tu sonrisa y tu voz!-.
Esa noche te invité a cenar fuera de la posada aparte del grupo, y apareciste con tu cabello suelto, un jean rasgado en la mitad del muslo, una camisa blanca que dejaba ver tu espalda a todo aquel curioso que voltease y en una de tus manos mi cámara-me recordaste que la había olvidado-. Mientras te acercabas fotografié puntos clave de ti, tus pies, tus caderas, tus senos y tu boca, un recorrido que me produjo esa expresión que tanto te hizo reír, estás perfecta. Después de esa velada se me inundó la mente de proposiciones, quería develar el secreto de tanta naturaleza viva.
Y fue así, fui descubriendo fotografía a fotografía cada espacio de tu piel, de mochilero, arriesgado, a pie, con mis labios me detuve en la zona más al norte de tu cuerpo, ese Cabo San Román que me invitaba a recorrerte de punta a punta, fui despacio por tu cabello largo y lacio, para disfrutar el recorrido. Bajando por entre los montes de tu rostro me topé con una neblina nicótica que expulsaba tu boca, me sentí varado, sedado en medio de San Eusebio, y aunque podía ver tus labios invitándome a descubrirlos, seguí adelante. Me pasee de este a oeste tus hombros, y luego me encontré en el valle de Los Nevados, divisando el par de montañas más altas de tu cuerpo, excelente paisaje que se ve desde la cima. Después de tantas curvas, y elevaciones se despejó mi paisaje, estaba en tu abdomen, en tu sabana de Capanaparo, un llano inmenso que pensé imposible de recorrer íntegro, pero los dedos fueron mis aliados, acariciando tu tierra, más de una vez sentí el escalofrío de tus poros, la aventura se tornaba interesante, pero habían flechas que me empujaban a la zona sur de tu país. Me detuve en tu centro, tu ombligo, tu Ciudad Bolívar, para analizar lo que me faltaba por recorrer, pero también lo que había recorrido, soltaste de nuevo esa sonrisa de complicidad y me hablaste de tu historia, de donde venías y a donde querías llegar, de todas esas batallas que enfrentaste, y de cómo ésta zona llegó a ser tu capital durante nueve meses. El tiempo era mi enemigo y seguí adelante, te invité a los Rápidos de Kamoirán, y aceptaste sin duda alguna, nos debatimos uno junto al otro contra todo ese torrente de agua que nos rodeaba, al principio costó un poco amoldarnos y no dejarnos llevar por la corriente, pero luego estábamos en sintonía con nuestros cuerpos y deseos, pudimos dominar esa naturaleza inquieta, y hacer de aquel momento lo mejor del viaje. Todo terminó en tus pies, -yo estaba allí desde el principio-, ese Ávila que me convidaba a recorrerte ahora en sentido contrario, pero algo pasó y ya no te sentía cerca.
Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también, y sí, se que fui grosero pero no supe que mas decir, ¿estás casada?, y sólo dijiste, sí, estoy casada, y de allí en adelante tu espalda me dio la bienvenida.
mayo 09, 2010
Dominio bipolar

La lucha más grande que vivo es contra mi misma, soy yo contra yo, porque al fin y al cabo, este cuerpo y este corazón son míos, y por mas que intente entender a alguno termino por no entender a ninguno de los dos.
Cada noche pasa lo mismo, y quiero desligarme, quiero poder tener el control sobre todo aquello que nadie ha podido controlar. Pero estoy delirando, sueño despierta y al darme cuenta estoy haciendo justo lo que no quería, ¿dónde estoy?, o mejor dicho ¿dónde estuve?, ¿a dónde me llevaron esas noches?.
Pero hoy estoy recorriendo cada pensamiento, no estoy dejando que se apodere de mi, yo soy su dueña y ésta vez no podrá dominarme su verdad, yo con la mía los juzgaré y daré mi veredicto. No los deseo más. Adiós para siempre. O hasta mañana...
"Ella cree que todo lo que dice es suyo, y que ya no estaré allí, pero hasta sin darse cuenta de lo que habla es de mi; es ella la razón y yo su corazón"


