"yo no se porque me miran así, como si yo fuese menos que ellos, como si se me hubiese volado la chaveta, aquí lo que hace falta es una monarquía digna, y ¿quién mas que yo para gobernar en este mundo de deschavetados?, estoy mucho más cuerdo que todo el país junto”,
septiembre 24, 2010
Viento Victoriano
septiembre 23, 2010
Primeros vs. Mejores
junio 30, 2010
Hoy elijo

- Pararme todos los días con ambos pies -ya no sé si el derecho sea realmente el de la buena suerte.
- Voltear más de una vez al pasado, para reírme de mis errores.
- Pensar en ti y recordarte sonriente -aunque por dentro murieses de pena.
- Sentirme eternamente leal de lo que he dicho, hecho y sentido.
- Disfrutar lo que tengo, para no extrañarlo cuando falte.
- Acostarme viendo al techo, para respirar un poco más profundo.
- Pasar y ganar.
- Sonreírle al mundo, para que olvidemos las penas juntos.
- Bailar nuestra canción preferida, hasta que se me olvide llevar el ritmo.
- Tapar mis ojos y caminar sin miedo.
- Decirte que..., sólo decirte algo por si lo olvidaste, en uno de esos caminos que no sabes a donde te llevan.
- Cantar en un kareoke con la peor voz escuchada.
- Escribir mis elecciones para sentirme más segura.
- Suspirar profundamente cada vez que quiero, para darle rienda suelta al lenguaje de mi alma.
- Contar cada poro al borde un escalofrío.
- Mirar la Luna y volverme loca.
- Y por último ELIJO recordarte que soy real en este mundo de sueños.
junio 02, 2010
Hasta mañana

Volteé porque debía, porque sé que si sigo mirándote terminaré en el enredo de esos ojos implacables que cada vez que quieren hacen conmigo lo que quiero que hagan.
Volteé porque no puedo permitirte encontrar en mí eso que me encargué todo estos años de esconder.
Además volteé porque te vi tranquilo, pasivo, viéndome como si te fueses a quedar, y no, no quiero permitirme la idea de pensar que estarás aquí hasta un poco más allá del límite de todas las horas, porque no quiero pensar en cada una de las noches que viniste y dijiste aquello que aún nos mantiene unidos -hasta mañana-.
¿Todo esto qué es? , para mí resultó ser esa inquietud, esa sensación que hace que mis vellos fuesen a salir corriendo de mis poros, para ti es la vida dentro de otra vida, donde esta vida no tiene nada que ver con la otra.
Dime, dime eso que no te atreves a decir y prometo atreverme yo. O mejor cállalo y demuéstramelo con esos besos que me desarman de todas las armas que tengo guardas para ti y todo esto que me produces.
Si tú lo permites, no podrás echar el tiempo y las palabras a la basura.
Si no lo haces, terminaremos como siempre, un beso que nos deja sin aliento y un hasta mañana, solamente.
mayo 15, 2010
Buenos Días
Mientras esperaba a los demás compañeros de la aventura fotográfica, escribía sobre lo que deseaba del viaje. Escuché un susurro que sin razón alguna erizó mi piel, buenos días, volteé temiendo saber de qué se trataba aquello, más de una vez he escuchado que cuando los muertos están cerca dan escalofríos, pero el trayecto lento de mis ojos, desde la hoja hasta tu mirada fue la primera foto panorámica de éste álbum.
Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también; y sí, se que fui grosero pero no supe que más decir, además lo mal interpretaste, ¿estás casada?, debí antecederlo con un, buenos días, pero no dije, ni oí nada más.
Luego de eso supe qué deseaba del viaje, viéndote entendí que quería ser dueño de al menos un instante de ti, para llenar en mí ese deseo incontrolable que desataste con sólo dos palabras: Buenos días.
Dejé el escrito a un lado y enfoqué mis pupilas hacia tu plano, tu manera de hablar, de sonreír y esa mirada esquiva que constantemente chocaba con la mía, me decía que bastó el contraste de tu dulzura con mi arrogante miedo para comenzar una historia, que terminará siendo historia para ambos, por alguna razón que ahora no puedo recordar.
Para la segunda parada del viaje estábamos en “La cabaña del paraíso” -mejor lugar no pudo elegir Roberto Mata-, salí temprano de mi habitación para ver ese panorama mágico del nacimiento del sol, y allí estabas, tomando una humeante taza de café, con esa fuerte brisa falconiana que te hacía apretar todos tus músculos y que jugaba coquetamente con tu cabello. Sin hacer ruido fui acercándome a ti, quería sorprenderte, hablarte de lo eternamente espiritual que se me hacía ver cada mañana esos primeros momentos del día, pero como por instinto volteaste y me viste allí, de nuevo paralizado, y soltaste esa sonrisa de complicidad que se convirtió en mi segunda foto visual de ti, buenos días,-¡qué buen dúo ese de tu sonrisa y tu voz!-.
Esa noche te invité a cenar fuera de la posada aparte del grupo, y apareciste con tu cabello suelto, un jean rasgado en la mitad del muslo, una camisa blanca que dejaba ver tu espalda a todo aquel curioso que voltease y en una de tus manos mi cámara-me recordaste que la había olvidado-. Mientras te acercabas fotografié puntos clave de ti, tus pies, tus caderas, tus senos y tu boca, un recorrido que me produjo esa expresión que tanto te hizo reír, estás perfecta. Después de esa velada se me inundó la mente de proposiciones, quería develar el secreto de tanta naturaleza viva.
Y fue así, fui descubriendo fotografía a fotografía cada espacio de tu piel, de mochilero, arriesgado, a pie, con mis labios me detuve en la zona más al norte de tu cuerpo, ese Cabo San Román que me invitaba a recorrerte de punta a punta, fui despacio por tu cabello largo y lacio, para disfrutar el recorrido. Bajando por entre los montes de tu rostro me topé con una neblina nicótica que expulsaba tu boca, me sentí varado, sedado en medio de San Eusebio, y aunque podía ver tus labios invitándome a descubrirlos, seguí adelante. Me pasee de este a oeste tus hombros, y luego me encontré en el valle de Los Nevados, divisando el par de montañas más altas de tu cuerpo, excelente paisaje que se ve desde la cima. Después de tantas curvas, y elevaciones se despejó mi paisaje, estaba en tu abdomen, en tu sabana de Capanaparo, un llano inmenso que pensé imposible de recorrer íntegro, pero los dedos fueron mis aliados, acariciando tu tierra, más de una vez sentí el escalofrío de tus poros, la aventura se tornaba interesante, pero habían flechas que me empujaban a la zona sur de tu país. Me detuve en tu centro, tu ombligo, tu Ciudad Bolívar, para analizar lo que me faltaba por recorrer, pero también lo que había recorrido, soltaste de nuevo esa sonrisa de complicidad y me hablaste de tu historia, de donde venías y a donde querías llegar, de todas esas batallas que enfrentaste, y de cómo ésta zona llegó a ser tu capital durante nueve meses. El tiempo era mi enemigo y seguí adelante, te invité a los Rápidos de Kamoirán, y aceptaste sin duda alguna, nos debatimos uno junto al otro contra todo ese torrente de agua que nos rodeaba, al principio costó un poco amoldarnos y no dejarnos llevar por la corriente, pero luego estábamos en sintonía con nuestros cuerpos y deseos, pudimos dominar esa naturaleza inquieta, y hacer de aquel momento lo mejor del viaje. Todo terminó en tus pies, -yo estaba allí desde el principio-, ese Ávila que me convidaba a recorrerte ahora en sentido contrario, pero algo pasó y ya no te sentía cerca.
Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también, y sí, se que fui grosero pero no supe que mas decir, ¿estás casada?, y sólo dijiste, sí, estoy casada, y de allí en adelante tu espalda me dio la bienvenida.
mayo 09, 2010
Dominio bipolar

La lucha más grande que vivo es contra mi misma, soy yo contra yo, porque al fin y al cabo, este cuerpo y este corazón son míos, y por mas que intente entender a alguno termino por no entender a ninguno de los dos.
Cada noche pasa lo mismo, y quiero desligarme, quiero poder tener el control sobre todo aquello que nadie ha podido controlar. Pero estoy delirando, sueño despierta y al darme cuenta estoy haciendo justo lo que no quería, ¿dónde estoy?, o mejor dicho ¿dónde estuve?, ¿a dónde me llevaron esas noches?.
Pero hoy estoy recorriendo cada pensamiento, no estoy dejando que se apodere de mi, yo soy su dueña y ésta vez no podrá dominarme su verdad, yo con la mía los juzgaré y daré mi veredicto. No los deseo más. Adiós para siempre. O hasta mañana...
"Ella cree que todo lo que dice es suyo, y que ya no estaré allí, pero hasta sin darse cuenta de lo que habla es de mi; es ella la razón y yo su corazón"
mayo 01, 2010
Éste escrito
Dejando la televisión de un lado, con una película a mitad de carrera, comenzó su dilema diario, se dirigió a su cuarto con pasos lentos como queriendo encontrar algo que decir antes de llegar a el, pero nada se le ocurrió. Su cuarto era más que cuatro paredes blancas, era más que una cama impregnada de recuerdos, era más que su mejor amigo, era su santuario, donde día a día veneraba el milagro de sus gritos silenciosos. Allí más de una vez plasmó sus pensamientos en las paredes, pero esta vez se le hacía tan difícil decir algo, aunque sea unas pocas líneas, su cerebro estaba bloqueado.Se recostó sobre su cama, y en su posición horizontal observó todo aquello que convertía aquel espacio en suyo, su ropa, sus zapatos, sus libros, su corcho. Oyó detenidamente cada sonido exterior de esa ciudad de locos, que nada tenía que ver con lo que vivía allí en su mundo, como queriendo encontrar en eso, algo que le inspirara, imaginó cada pensamiento como una escena real, buscaba personajes, ambientes, temas, tenía millones pero ninguno invitaba a iniciar un escrito.
Sólo había un elemento dentro de su santuario que le inspiraba ese día, pero que no quería resaltar. En una de las paredes, estaba su corcho, bombardeado de recuerdos, en todo el centro de él había un pequeño papel de un caramelo Halls, donde le habían escrito una dedicatoria que rezaba: "un pensamiento para ti: eres mi eje de vida", tomándolo como quién toca algo sagrado, lo leyó, lo recordó, pensó en que tan reales eran esas palabras, un nudo en la garganta le hizo vacilar y querer salir corriendo a un lugar seguro, en el mismo instante sonrió, y colocó de nuevo el papel en el corcho, como dejándolo en el olvido. Pensó "si el recuerdo te entristece, piensa en el olvido para fortalecerte".
Y ese pensamiento le hizo despertar -viendo los créditos de aquella película que dejó a mitad de carrera- para hacer éste escrito.
abril 23, 2010
Dando-me señales
Hoy se cumplen 36 años de mi desaparición, llevo tanto tiempo intentando saber en que lugar he vivido, dando señales de que aún sigo vivo, ¿cómo es que no lo comprenden?, tengo tantas cosas que decir, y no me quieren encontrar. Yo, sinceramente sólo tengo dos recuerdos que diariamente zumban en mi cabeza, el primero es mi avión dando vueltas de un lado a otro, mi piloto partiendo el vidrio lateral con su cabeza, llenándose de sangre toda la ropa, para luego salir volando hacia fuera del avión sin dejar rastro de que estuvo allí conmigo, y el segundo es la sensación de cómo mi cuerpo se desvanecía en la tierra, junto con mi ropa que cada día me cubría menos, como si se evaporara con el tiempo, ¡ja! mi mente siempre sabe jugarme sucio, de hecho por momentos recuerdo como cada órgano de mi cuerpo dejaba de funcionar, sentía como mi respiración pasaba de agitada a serena, y luego creo que ni respiraba.
Y así poco a poco llegué a no sentir nada, y es claro, ya todo había pasado, había sobrevivido, pero, ¿cómo es que aún me siento solo?
abril 19, 2010
Así es como lo recuerda
Hace un par de años, Rita la bailarina estrella de la Academia Pentagrama, recibió el aplauso más cálido de toda su carrera artística, o así es como lo recuerda. Al día siguiente, en el evento, su madre no pudo estar -como en todas sus presentaciones-, ella jamás pudo verla bailar. Dedicó ese acto a su memoria y frente al numeroso público de esa noche entendió que el día anterior en el teatro solitario, había sido ella la del aplauso infinito, demostrándole su presencia omnipresente en cada uno de sus momentos, en cada uno los pasos de su vida, en todos. Así es como lo recuerda hoy, el día de conmemoración de la muerte de su madre.
abril 15, 2010
¡Nosotros... los porfiados!
Comencemos con la palabra Cambio.
Ahora la palabra Paradigma
Se deriva de la palabra griega "parádeigma", que significa modelo o ejemplo. Según Wikipedia tenemos un concepto que nos interesa, asociado al campo de la Psicología, donde lo refieren a "acepciones de ideas, pensamientos, creencias incorporadas generalmente durante nuestra primera etapa de vida, que se aceptan como verdadera o falsas sin ponerla a prueba de un nuevo análisis".
Ahora bien, teniendo en cuenta ambos conceptos y el ejemplo de Einstein, puedo decirles que un Cambio Paradigmático concede tres elementos: costo, tiempo y dolor, éste último no es necesariamente obligatorio.
Costo: tiene que ver con que cada individuo tiene una idea específica, invariable dentro de su cerebro, que lo ha llevado a seguir ese patrón por costumbre, porque así lo aprendió. Entonces el costo vendría siendo todo aquello que empleamos para poder llegar al nuevo cambio, todo eso que sacrificamos para obtener el beneficio.
Tiempo: es el proceso que vivimos mientras nos adaptamos al nuevo sistema, al nuevo concepto, al nuevo momento.
Dolor: aquí es variable, depende, porque en uno de los casos podría el individuo sentirse a gusto con el resultado, más puede que suceda el caso contrario, puede que el individuo extrañe el proceso anterior, debido a cualquier razón, desilusión, engaño, decepción, inconformidad, y pues aquí me detendría un poco, ya que el ser humano es inconforme por naturaleza, y éste elemento podría ser común, el ser humano cuando no tiene lo que quiere lo desea ferbientemente, y luego que lo tiene ya no lo usa, y busca otro diferente que se asemeje al primer caso. Inconformes naturalmente.
El profesor nos dijo que cuando un sujeto está atado a un paradigma es igual a un porfiado, nos dibujó un porfiado en la pizarra, un elemento con forma de pera, y nos comentó que para poder cambiar a ese sujeto, no debemos ni podemos "empujarlo" sobre su parte superior, porque por inercia volverá al mismo sitio, porque no está admitiendo cambios, más si lo empujamos desde el centro, el sujeto cederá a la nueva posición sin rechazo alguno. Los humanos somos porfiados, nos arraigamos a cosas materiales, sentimentales como si la vida no estuviese sujeta a cambios, y cuando uno de ellos llega a nosotros no queremos admitirlo, por costumbre, por inercia, pero al pasar el tiempo terminamos siendo empujados desde el centro, por nosotros mismos o por otros. Nuestro costo siempre es con sacrificios, el tiempo es indeterminado, cada uno tiene su tiempo específico y el dolor es relativo, algunos admiten con tranquilidad lo nuevo, pero otros luego se arrepienten.
Sí, es verdad, nosotros... los porfiados.
abril 10, 2010
Claroscuro

El, un apuesto doctor. Siempre cubierto con un abrigo de piel, la miraba fijamente desde el otro lado de la calle, pensando en sí alguna vez ella, sus ojos perdidos, su pequeña boca rojo carmesí, sus largos dedos de pianista y su cabello lacio sentirían su presencia ineludible cada tarde a la hora del té.
Cierto día, ella no estuvo en la ventana, él tampoco fue a verla, pues el día anterior por alguna razón del destino, sus miradas se habían cruzado después de tanto tiempo; ella lo observó detenidamente, una brisa inexplicable le erizó la piel y le recordó aquel tiempo en que la vida no era tan oscura, tan monótona, se sintió feliz, sonrió, era él, sus ojos habían dado con él, cuando imaginó que no volvería a sentirlo cerca. Él, sintió la extraña brisa también, apretó un poco el abrigo al cuerpo y no supo que hacer, se quedó inmóvil ante aquella mirada que le arrebató tantas veces el aliento, sólo se le ocurrió saludarla, olvidando que ella no le respondería; ella sólo dio media vuelta y cerró el ventanal.
El decidió esperar un par de horas por si ella aparecía de nuevo y así poder gritarle cuanto la extrañaba, pero luego comprendió que debía continuar y recordó aquellas palabras que esa loca mujer le había dicho la última vez que la atendió : "no hará falta jamás mirarnos constantemente, tu sabes que para mí nunca fue necesario, pero el día que lo haga de nuevo podrás entender que un amor como éste nació de una cálida mirada ciega, y terminará con una tímida sonrisa".
Y aquella historia que tuvo principio en ese abandonado edificio del hospital para ciegos, concluyó con la ausencia de los cuerpos, en la angosta avenida, de ese par de enamorados.
marzo 30, 2010
Un pensamiento...

¿Quién dijo que porque ignores la realidad la realidad no tocará tu puerta?.
marzo 27, 2010
Idea enfermiza

Uno, dos, tres...
El cuerpo siempre lo supo... no fue su idea... fue idea de su corazón, enamorarse fue idea de su corazón.
marzo 21, 2010
Batalla visual

Hace falta valor y coraje para batallar frente a un campo sembrado con banderas blancas, ya que la oscuridad de tus lagunas, de tus lágrimas no opacarán la luz de mi estado de quietud. Eres valiente de mirar otros ojos y sentirte retador, pero haciendo vigente tu desgracia no pudiste jamás vencer a tu mayor enemigo, que intentó ser tu aliado, pero con tus párpados descarados solías entregar tus armas como señal de cobardía.
Y si supieras que yo sólo deseaba decirte lo bien que me hacías sentir... pero ¿Qué pueden hacer después de todo ese par de ojos ciegos que tiene como camino más definido la oscuridad del amor sin la luz de sus pupilas?.
marzo 16, 2010
Un recuerdo...
Hoy, mientras le recetaba a mi cuerpo un poco de música aleatoriamente escogida por mi reproductor, noté que ya no oía nada, que estaba sentada en un silla incomoda frente a dos muebles que me reflejaban un espacio infinito. Yo, sólo yo, ¿o no? , yo y el silencio. Ya nada era presente, todo se fue convirtiendo en pasado, un pasado que revivía de forma ineludible, incesante, agobiante, donde no había cabida para un pensamiento reciente.Estaba sólo yo, volví a oír una suave música, lentamente pude entender que todo era parte de mi imaginación, y que las lágrimas venían de mis ojos, que las arrugas venían de mis manos, que las palabras eran mías, que así había sido siempre, mucho que decir pero pocos para escuchar. Todo era el holograma añejado de tu recuerdo.

