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septiembre 24, 2010

Viento Victoriano


Paseándome entre las almas de aquellos que dejan volar los pensamientos, de aquellos que nutren lo que son con lo que les enseñan, de aquellos que cada día intentan forjar un hoy inteligente para un mañana conciente, además saboreándome el fresco olor de la grama recién cortada, en una mañana tranquila, me topé con Víctor, sí, con Víctor, aquel viejo loco del que todo el mundo en la universidad hablaba, y que yo -no se si por curiosidad o sencillamente casualidad- solía oír con recelo algunas de esas historias que no me dejaban claro de quién exactamente se trataba. Unas veces oía de la maravillosa manera en como sobrevivía de la gente, del smog, de esos vaivenes y yeyeras que le dan a los viejos, de los malos olores del cuerpo humano, de las noches heladas y silenciosas, del día caluroso y perturbador y de cada locura que decían de el. Otras veces, escuché como un grupo hablaba del mal estado de su ropa, de lo inculto que era al no entender que los negros eran tan humanos como el, de su antipatía y su estado paradigmático de soledad natural.

Yo, que vivo danzando de un lado a otro-dependiendo de la presión atmosférica-, buscando historias desconcertantes que me hagan soplar mas fuerte o alguna que me haga acariciar suavemente el ambiente. Yo, que vivo conociendo personajes en esta ciudad, donde lo normal es ser paranoico y lo extraño es aspirarme para saber que aun viven, me di cuenta de varias cosas: Víctor no es más que otro hombre que se ha dedicado a vivir para sí mismo, sin necesidad de buscar en los demás lo que puede encontrar en su cabeza, es un hombre que diariamente se levanta con un objetivo preciso, “conocerse a sí mismo”, ¡y es que claro!, ¿cómo no pude darme cuenta?, más de una vez me he tropezado con el, con su cabellos largos ya pintados de blanco, con su voz grave de locutor, con sus pocos dientes y con su noble mirada, tantas noches lo oí hablarme de lo maravilloso que se veía el cielo  desde su acera, desde su selva de cemento, desde su cama de libros; más de una vez se quejó de mi, unas veces por mi helada presencia, y otras por mi calurosa ausencia.

Recuerdo el día, que en medio de un ataque imprevisto de locura, comenzó a recoger algunas cosas que había encontrado a lo largo de esa semana: el esqueleto de una silla de hierro, tablas, una alfombra azul, un palo y algunas cuerdas, me hablaba y me decía: 
"yo no se porque me miran así, como si yo fuese menos que ellos, como si se me hubiese volado la chaveta, aquí lo que hace falta es una monarquía digna, y ¿quién mas que yo para gobernar en este mundo de deschavetados?, estoy mucho más cuerdo que todo el país junto”,
es así como Víctor tiene su propio trono de rey, es el soberano en esos metros de cemento en una de las entradas de la Universidad Central de Venezuela. Tiene sus súbditos que se detienen a mirar, leer, comprar o chismear sus libros,-súbditos sin que ellos lo sepan-, y es que Víctor tal como su nombre lo indica es  un vencedor, diligente, original, le gusta sentirse realizado, mejorado. Ha vencido a esa sociedad que lo discrimina, que lo opaca por el hecho de “no tener plata”, a el nunca le hizo falta, prefiere ser un  rico pobre, que un pobre rico.

Yo, que no dejo involucrar mis sentimientos con la gente, me dejé seducir por él, por su buena voluntad y por su deseo innato de respirarme a mí, su viento, su aire, porque le refresco el alma, y no porque sencillamente me necesita.

septiembre 23, 2010

Primeros vs. Mejores

¿Cuántas veces no viste un emocionante partido de fútbol y te quedaste con la duda de si el ganador fue el que mejor jugó?
¿Cuántas veces no viste una carrera de atletismo y pensaste que el primero pudo haber hecho trampa?
¿Cuántas veces no recordaste tu primer beso y pensaste que quizás no fue el mejor?

 
Hoy pensaré en mis mejores, no en mis primeros. No deseo recordar quién fue la primera persona que me traicionó, tampoco cuál fue la primera que me hizo llorar. La que me traicionó quizás no la conozco, y quien me hizo llorar no fue la misma que me vio hacerlo, eso los convierte en simples primeros. 
Yo busco recordar mis mejores, aquella que confesó su traición y decidió alejarse es mi mejor, la honestidad cuenta. La que me vio llorar será mi mejor, no por no haber sido la causante, si no por haberme acompañado en mi momento de pena.

Hoy pensaré en mis mejores, no en mis primeros. No deseo recordar cuál fue mi primera buena nota en un examen, tampoco cuándo fue la primera vez que desperté tarde. Mi primera buena nota quizás no me enseñó nada, y esa vez que dormí de más no fue el mejor descanso que tuve, eso los convierte en simples primeros.
Yo busco recordar mis mejores, una mala nota quizás fue mi mejor enseñanza,-"celébrate los fracasos exitosos, critícate los exitos mediocres"- y aquella vez que desperté temprano o que simplemente no dormí fue mi mejor descanso.

Hoy pensaré en mis mejores, no en mis primeros. No deseo recordar cuál fue mi primer amor, tampoco quién fue mi primer amigo. Mi primer amor quizás careció de madurez, y ese primer amigo no estuvo en todos mis momentos, eso los convierte en simples primeros.
Yo busco recordar mis mejores, un Te Amo sincero fue mi mejor afecto, mi mejor amor. Aquel que compartió conmigo mis mejores y peores momentos quizás no fue mi primer amigo, pero si fue el mejor.

Hoy pensaré en mis mejores, no en mis primeros. No deseo recordar la primera vez que vi el mar, tampoco la primera vez que cometí un error. Apuesto que la primera vez que tuve contacto con el mar moría de frío, y ese primer error ya no lo recuerdo, quizás no me dejó ninguna lección, eso los convierte en simples primeros.
Yo busco recordar mis mejores, el mar bajo la luz de la luna disfrutando de un horizonte infinito fue mi mejor contacto con el. El haberme enamorado fue mi más grande y mejor error, porque aún aprendo de eso, sin arrepentimientos.

¿Quién no pensó alguna vez que no importa cuántas cosas hagas para los tuyos, eso no te convertirá en el  mejor?
Ocúpate de dar de ti lo justo, lo necesario, lo indispensable, sin caer en las exageraciones, recuerda que vale más un detalle simple a una gran maroma..., deja que te recuerden por lo sencillo que fue llegar a ser el mejor, no por la posición que ocupas.

El primero es un número, el mejor es un valor.

junio 30, 2010

Hoy elijo



  • Pararme todos los días con ambos pies -ya no sé si el derecho sea realmente el de la buena suerte.

  • Voltear más de una vez al pasado, para reírme de mis errores.

  • Pensar en ti y recordarte sonriente -aunque por dentro murieses de pena.

  • Sentirme eternamente leal de lo que he dicho, hecho y sentido.

  • Disfrutar lo que tengo, para no extrañarlo cuando falte.

  • Acostarme viendo al techo, para respirar un poco más profundo.

  • Pasar y ganar.

  • Sonreírle al mundo, para que olvidemos las penas juntos.

  • Bailar nuestra canción preferida, hasta que se me olvide llevar el ritmo.

  • Tapar mis ojos y caminar sin miedo.

  • Decirte que..., sólo decirte algo por si lo olvidaste, en uno de esos caminos que no sabes a donde te llevan.

  • Cantar en un kareoke con la peor voz escuchada.

  • Escribir mis elecciones para sentirme más segura.

  • Suspirar profundamente cada vez que quiero, para darle rienda suelta al lenguaje de mi alma.

  • Contar cada poro al borde un escalofrío.

  • Mirar la Luna y volverme loca.

  • Y por último ELIJO recordarte que soy real en este mundo de sueños.

junio 02, 2010

Hasta mañana


Acariciando ese último centímetro de ti -ese que nunca terminaste de conocer- respiré, suspiré, te miré y volteé, volteé la cara al lado opuesto de tu presencia. Me pregunté cuánto valía ese momento, cúanto valía para ti, cuánto valdría luego de que cada uno tomara su rumbo natural y volviésemos a la aburrida vida.
Volteé porque debía, porque sé que si sigo mirándote terminaré en el enredo de esos ojos implacables que cada vez que quieren hacen conmigo lo que quiero que hagan.
Volteé porque no puedo permitirte encontrar en mí eso que me encargué todo estos años de esconder.
Además volteé porque te vi tranquilo, pasivo, viéndome como si te fueses a quedar, y no, no quiero permitirme la idea de pensar que estarás aquí hasta un poco más allá del límite de todas las horas, porque no quiero pensar en cada una de las noches que viniste y dijiste aquello que aún nos mantiene unidos -hasta mañana-.
¿Todo esto qué es? , para mí resultó ser esa inquietud, esa sensación que hace que mis vellos fuesen a salir corriendo de mis poros, para ti es la vida dentro de otra vida, donde esta vida no tiene nada que ver con la otra.
Dime, dime eso que no te atreves a decir y prometo atreverme yo. O mejor cállalo y demuéstramelo con esos besos que me desarman de todas las armas que tengo guardas para ti y todo esto que me produces.
Si tú lo permites, no podrás echar el tiempo y las palabras a la basura.
Si no lo haces, terminaremos como siempre, un beso que nos deja sin aliento y un hasta mañana, solamente.

mayo 15, 2010

Buenos Días


Mientras esperaba a los demás compañeros de la aventura fotográfica, escribía sobre lo que deseaba del viaje. Escuché un susurro que sin razón alguna erizó mi piel, buenos días, volteé temiendo saber de qué se trataba aquello, más de una vez he escuchado que cuando los muertos están cerca dan escalofríos, pero el trayecto lento de mis ojos, desde la hoja hasta tu mirada fue la primera foto panorámica de éste álbum.


Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también; y sí, se que fui grosero pero no supe que más decir, además lo mal interpretaste, ¿estás casada?, debí antecederlo con un, buenos días, pero no dije, ni oí nada más.


Luego de eso supe qué deseaba del viaje, viéndote entendí que quería ser dueño de al menos un instante de ti, para llenar en mí ese deseo incontrolable que desataste con sólo dos palabras: Buenos días.


Dejé el escrito a un lado y enfoqué mis pupilas hacia tu plano, tu manera de hablar, de sonreír y esa mirada esquiva que constantemente chocaba con la mía, me decía que bastó el contraste de tu dulzura con mi arrogante miedo para comenzar una historia, que terminará siendo historia para ambos, por alguna razón que ahora no puedo recordar.


Para la segunda parada del viaje estábamos en “La cabaña del paraíso” -mejor lugar no pudo elegir Roberto Mata-, salí temprano de mi habitación para ver ese panorama mágico del nacimiento del sol, y allí estabas, tomando una humeante taza de café, con esa fuerte brisa falconiana que te hacía apretar todos tus músculos y que jugaba coquetamente con tu cabello. Sin hacer ruido fui acercándome a ti, quería sorprenderte, hablarte de lo eternamente espiritual que se me hacía ver cada mañana esos primeros momentos del día, pero como por instinto volteaste y me viste allí, de nuevo paralizado, y soltaste esa sonrisa de complicidad que se convirtió en mi segunda foto visual de ti, buenos días,-¡qué buen dúo ese de tu sonrisa y tu voz!-.


Esa noche te invité a cenar fuera de la posada aparte del grupo, y apareciste con tu cabello suelto, un jean rasgado en la mitad del muslo, una camisa blanca que dejaba ver tu espalda a todo aquel curioso que voltease y en una de tus manos mi cámara-me recordaste que la había olvidado-. Mientras te acercabas fotografié puntos clave de ti, tus pies, tus caderas, tus senos y tu boca, un recorrido que me produjo esa expresión que tanto te hizo reír, estás perfecta. Después de esa velada se me inundó la mente de proposiciones, quería develar el secreto de tanta naturaleza viva.


Y fue así, fui descubriendo fotografía a fotografía cada espacio de tu piel, de mochilero, arriesgado, a pie, con mis labios me detuve en la zona más al norte de tu cuerpo, ese Cabo San Román que me invitaba a recorrerte de punta a punta, fui despacio por tu cabello largo y lacio, para disfrutar el recorrido. Bajando por entre los montes de tu rostro me topé con una neblina nicótica que expulsaba tu boca, me sentí varado, sedado en medio de San Eusebio, y aunque podía ver tus labios invitándome a descubrirlos, seguí adelante. Me pasee de este a oeste tus hombros, y luego me encontré en el valle de Los Nevados, divisando el par de montañas más altas de tu cuerpo, excelente paisaje que se ve desde la cima. Después de tantas curvas, y elevaciones se despejó mi paisaje, estaba en tu abdomen, en tu sabana de Capanaparo, un llano inmenso que pensé imposible de recorrer íntegro, pero los dedos fueron mis aliados, acariciando tu tierra, más de una vez sentí el escalofrío de tus poros, la aventura se tornaba interesante, pero habían flechas que me empujaban a la zona sur de tu país. Me detuve en tu centro, tu ombligo, tu Ciudad Bolívar, para analizar lo que me faltaba por recorrer, pero también lo que había recorrido, soltaste de nuevo esa sonrisa de complicidad y me hablaste de tu historia, de donde venías y a donde querías llegar, de todas esas batallas que enfrentaste, y de cómo ésta zona llegó a ser tu capital durante nueve meses. El tiempo era mi enemigo y seguí adelante, te invité a los Rápidos de Kamoirán, y aceptaste sin duda alguna, nos debatimos uno junto al otro contra todo ese torrente de agua que nos rodeaba, al principio costó un poco amoldarnos y no dejarnos llevar por la corriente, pero luego estábamos en sintonía con nuestros cuerpos y deseos, pudimos dominar esa naturaleza inquieta, y hacer de aquel momento lo mejor del viaje. Todo terminó en tus pies, -yo estaba allí desde el principio-, ese Ávila que me convidaba a recorrerte ahora en sentido contrario, pero algo pasó y ya no te sentía cerca.


Me quedé helado pensando si estabas allí, o si era parte del sueño que aún tenía. Me viste como esperando que dijera algo, esperando saber si yo era del grupo también, y sí, se que fui grosero pero no supe que mas decir, ¿estás casada?, y sólo dijiste, sí, estoy casada, y de allí en adelante tu espalda me dio la bienvenida.

mayo 09, 2010

Dominio bipolar


Tantas noches me encontré vagando en deseos imposibles de cumplir, cerrando los ojos e imaginando, simplemente eso, imaginando. Y no entendí que sentía, no comprendí si era alegría por pensarlo cierto o desdicha por saberlo falso, e inmediatamente como si se tratase de un suiche pensaba en que no debía, que era inútil y masoquista, que por mas que lo anhelara nada sería como lo que pensaba. Y continuaba leyendo, para echar a un lado todos esos tormentos que paseaban cada noche, como buscando saciar su apetito con esa respiración acelerada que provocaban en mi, sí, era una unión de respiración sin control, ruidosa, desafinada, donde el corazón inquieto le hacía el coro, eran un conjunto fatal, que me elevaban en un torbellino de ideas incumplibles. ¿Y qué podía hacer yo?, mucho tiempo mantuve al corazón opacado, olvidado, rechazado, y ahora no depende de mí, se independizó y hace conmigo lo que quiere, me bandea entre lo justo para el y lo real para mí, ojalá el pudiera entender que no se me hace fácil cumplir cada cosa que me pide.

La lucha más grande que vivo es contra mi misma, soy yo contra yo, porque al fin y al cabo, este cuerpo y este corazón son míos, y por mas que intente entender a alguno termino por no entender a ninguno de los dos.


Cada noche pasa lo mismo, y quiero desligarme, quiero poder tener el control sobre todo aquello que nadie ha podido controlar. Pero estoy delirando, sueño despierta y al darme cuenta estoy haciendo justo lo que no quería, ¿dónde estoy?, o mejor dicho ¿dónde estuve?, ¿a dónde me llevaron esas noches?.


Pero hoy estoy recorriendo cada pensamiento, no estoy dejando que se apodere de mi, yo soy su dueña y ésta vez no podrá dominarme su verdad, yo con la mía los juzgaré y daré mi veredicto. No los deseo más. Adiós para siempre. O hasta mañana.
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"Ella cree que todo lo que dice es suyo, y que ya no estaré allí, pero hasta sin darse cuenta de lo que habla es de mi; es ella la razón y yo su corazón"

mayo 01, 2010

Éste escrito

Dejando la televisión de un lado, con una película a mitad de carrera, comenzó su dilema diario, se dirigió a su cuarto con pasos lentos como queriendo encontrar algo que decir antes de llegar a el, pero nada se le ocurrió. Su cuarto era más que cuatro paredes blancas, era más que una cama impregnada de recuerdos, era más que su mejor amigo, era su santuario, donde día a día veneraba el milagro de sus gritos silenciosos. Allí más de una vez plasmó sus pensamientos en las paredes, pero esta vez se le hacía tan difícil decir algo, aunque sea unas pocas líneas, su cerebro estaba bloqueado.

Se recostó sobre su cama, y en su posición horizontal observó todo aquello que convertía aquel espacio en suyo, su ropa, sus zapatos, sus libros, su corcho. Oyó detenidamente cada sonido exterior de esa ciudad de locos, que nada tenía que ver con lo que vivía allí en su mundo, como queriendo encontrar en eso, algo que le inspirara, imaginó cada pensamiento como una escena real, buscaba personajes, ambientes, temas, tenía millones pero ninguno invitaba a iniciar un escrito.

Sólo había un elemento dentro de su santuario que le inspiraba ese día, pero que no quería resaltar. En una de las paredes, estaba su corcho, bombardeado de recuerdos, en todo el centro de él había un pequeño papel de un caramelo Halls, donde le habían escrito una dedicatoria que rezaba: "un pensamiento para ti: eres mi eje de vida", tomándolo como quién toca algo sagrado, lo leyó, lo recordó, pensó en que tan reales eran esas palabras, un nudo en la garganta le hizo vacilar y querer salir corriendo a un lugar seguro, en el mismo instante sonrió, y colocó de nuevo el papel en el corcho, como dejándolo en el olvido. Pensó "si el recuerdo te entristece, piensa en el olvido para fortalecerte".

Y ese pensamiento le hizo despertar -viendo los créditos de aquella película que dejó a mitad de carrera- para hacer éste escrito.

abril 23, 2010

Dando-me señales

Hoy se cumplen 36 años de mi desaparición, llevo tanto tiempo intentando saber en que lugar he vivido, dando señales de que aún sigo vivo, ¿cómo es que no lo comprenden?, tengo tantas cosas que decir, y no me quieren encontrar.

Más de una vez me paseo por mi casa, arreglo algunas cosas, pero siempre que vuelvo están desordenadas otra vez, o peor, ya ni están, ¡pero si yo aún sigo vivo!, sólo que no encuentro la manera de que lo noten.

Yo, sinceramente sólo tengo dos recuerdos que diariamente zumban en mi cabeza, el primero es mi avión dando vueltas de un lado a otro, mi piloto partiendo el vidrio lateral con su cabeza, llenándose de sangre toda la ropa, para luego salir volando hacia fuera del avión sin dejar rastro de que estuvo allí conmigo, y el segundo es la sensación de cómo mi cuerpo se desvanecía en la tierra, junto con mi ropa que cada día me cubría menos, como si se evaporara con el tiempo, ¡ja! mi mente siempre sabe jugarme sucio, de hecho por momentos recuerdo como cada órgano de mi cuerpo dejaba de funcionar, sentía como mi respiración pasaba de agitada a serena, y luego creo que ni respiraba.

Y así poco a poco llegué a no sentir nada, y es claro, ya todo había pasado, había sobrevivido, pero, ¿cómo es que aún me siento solo?

Algunas veces siento que están dándome señales, pero no lo se, a mí definitivamente no me quieren encontrar, mientras tanto yo continuaré visitando mis lugares de siempre, dando señales de vida, aunque a veces asuste.

abril 19, 2010

Así es como lo recuerda

Hace un par de años, Rita la bailarina estrella de la Academia Pentagrama, recibió el aplauso más cálido de toda su carrera artística, o así es como lo recuerda.

No fue en una presentación multitudinaria, de esas que abarrotan el lugar sin dejar cabida para un respiro más, no, en realidad fue luego del último ensayo general -al día siguiente era el acto final- cuando sólo ella quedaba en el teatro; al irse sus compañeras sintió y decidió practicar una última vez a solas.

Uno, dos, tres y al cuarto paso, uno de los reflectores dio directamente en su rostro, la luz la cegó por unos instantes, y con su mano quizo cubrirla para poder visualizar quién había sido, pero al hacerlo el reflector se apagó, quizás nunca estuvo prendido, pero así es como lo recuerda.

Con la música paseándose por su mente, con el cuerpo inquieto, el corazón palpitante y los sentimientos erizándole la piel de la emoción, comenzó a bailar de nuevo de un lado a otro, sintiéndose la dueña de cada movimiento exacto, preciso, perfecto, puro. Su vestuario lo sentía parte su cuerpo, tanto así que se sentía desnuda entre el negro de sus pensamientos inconclusos, el rojo de su incesante pasión y el blanco de su mirada sincera.

Esa pasión con la que se entregó a su presentación solitaria, la hizo escuchar, o más que escuchar, sentir, las ondas sonoras del aplauso orgulloso de su madre. Rita, paralizada y con el rostro inundado en lágrimas de emoción, terminó de rodillas frente a un sin número de asientos vacíos, en el teatro no había nadie.

Al día siguiente, en el evento, su madre no pudo estar -como en todas sus presentaciones-, ella jamás pudo verla bailar. Dedicó ese acto a su memoria y frente al numeroso público de esa noche entendió que el día anterior en el teatro solitario, había sido ella la del aplauso infinito, demostrándole su presencia omnipresente en cada uno de sus momentos, en cada uno los pasos de su vida, en todos. Así es como lo recuerda hoy, el día de conmemoración de la muerte de su madre.

abril 15, 2010

¡Nosotros... los porfiados!


A propósito de una clase de Estadística- que parecía mas bien de Psicología- comencé a pensar en una de las cosas que nos comentó el profesor, un Cambio de Paradigma comparado con un porfiado.

Comencemos con la palabra Cambio.
Según Definición ABC: "se denomina cambio al proceso mediante el que un determinado estado de las cosas se sucede a otro estado". Por otra parte nos hablan de que el cambio está sujeto a leyes, sí, a leyes, para ser exacta a ocho, las cuales se dividen en: racionalidad, apropiabilidad, transmisibilidad, diversidad, utilidad, libertad, seguridad y voluntad. La primera, la racionalidad tiene que ver con que la persona sujeta al cambio debe estar dotado de todas su facultades mentales; la apropiabilidad se trata de que para cambiar una cosa por otra ambas sean legales y con dueños respectivos; la transmisibilidad infunde que no se pueden cambiar cosas que son propias del individuo; la diversidad propone que no pueden hacerse cambios donde las cosas sean iguales; la utilidad se trata de que la idea del cambio es que sea útil, porque si no no tendría lógica; libertad nos dice que todo individuo está en su derecho de elegir, escoger, porque si fuese al contrario pues los cambios estarían prohibidos, cada sujeto es libre de elegir lo que le mejor le parece; la seguridad es donde el individuo quiere sentirse tranquilo sobre la decisión tomada, para no ser víctima de un engaño; y por última pero no menos importante, la voluntad se trata de que el sujeto esté dispuesto a asumir el proceso.

Ahora la palabra Paradigma
Se deriva de la palabra griega "parádeigma", que significa modelo o ejemplo. Según Wikipedia tenemos un concepto que nos interesa, asociado al campo de la Psicología, donde lo refieren a "acepciones de ideas, pensamientos, creencias incorporadas generalmente durante nuestra primera etapa de vida, que se aceptan como verdadera o falsas sin ponerla a prueba de un nuevo análisis".

Históricamente tenemos un ejemplo científico que me gustaría citar. A finales del siglo XIX, cuando la física estaba dada por concluida -se decía que ya no había mas nada por descubrir, sólo cálculos mínimos-, Albert Einstein publicó su trabajo sobre la relatividad espacial, donde superó las mecánicas de Newton, que había sido utilizada por más de doscientos años. Al ocurrir esto se produce un cambio paradigmático, puesto que el estudio descubrió nuevas tendencias sobre la fuerza y el movimiento.

Ahora bien, teniendo en cuenta ambos conceptos y el ejemplo de Einstein, puedo decirles que un Cambio Paradigmático concede tres elementos: costo, tiempo y dolor, éste último no es necesariamente obligatorio.

Costo: tiene que ver con que cada individuo tiene una idea específica, invariable dentro de su cerebro, que lo ha llevado a seguir ese patrón por costumbre, porque así lo aprendió. Entonces el costo vendría siendo todo aquello que empleamos para poder llegar al nuevo cambio, todo eso que sacrificamos para obtener el beneficio.
Tiempo: es el proceso que vivimos mientras nos adaptamos al nuevo sistema, al nuevo concepto, al nuevo momento.
Dolor: aquí es variable, depende, porque en uno de los casos podría el individuo sentirse a gusto con el resultado, más puede que suceda el caso contrario, puede que el individuo extrañe el proceso anterior, debido a cualquier razón, desilusión, engaño, decepción, inconformidad, y pues aquí me detendría un poco, ya que el ser humano es inconforme por naturaleza, y éste elemento podría ser común, el ser humano cuando no tiene lo que quiere lo desea ferbientemente, y luego que lo tiene ya no lo usa, y busca otro diferente que se asemeje al primer caso. Inconformes naturalmente.

El profesor nos dijo que cuando un sujeto está atado a un paradigma es igual a un porfiado, nos dibujó un porfiado en la pizarra, un elemento con forma de pera, y nos comentó que para poder cambiar a ese sujeto, no debemos ni podemos "empujarlo" sobre su parte superior, porque por inercia volverá al mismo sitio, porque no está admitiendo cambios, más si lo empujamos desde el centro, el sujeto cederá a la nueva posición sin rechazo alguno. Los humanos somos porfiados, nos arraigamos a cosas materiales, sentimentales como si la vida no estuviese sujeta a cambios, y cuando uno de ellos llega a nosotros no queremos admitirlo, por costumbre, por inercia, pero al pasar el tiempo terminamos siendo empujados desde el centro, por nosotros mismos o por otros. Nuestro costo siempre es con sacrificios, el tiempo es indeterminado, cada uno tiene su tiempo específico y el dolor es relativo, algunos admiten con tranquilidad lo nuevo, pero otros luego se arrepienten.


Sí, es verdad, nosotros... los porfiados.



abril 10, 2010

Claroscuro


Ella, una mujer sencilla. Siempre desnuda, oía desde su ventana la masa incontrolable de personas que pasaban de un lado a otro cada vez que el semáforo de la avenida cedía, pensando en sí una de ellas algún día notaría su presencia en aquella habitación solitaria, llena solamente de periódicos viejos, una cama enmohecida, bombillos rotos y gritos silenciosos.

El, un apuesto doctor. Siempre cubierto con un abrigo de piel, la miraba fijamente desde el otro lado de la calle, pensando en sí alguna vez ella, sus ojos perdidos, su pequeña boca rojo carmesí, sus largos dedos de pianista y su cabello lacio sentirían su presencia ineludible cada tarde a la hora del té.

Cierto día, ella no estuvo en la ventana, él tampoco fue a verla, pues el día anterior por alguna razón del destino, sus miradas se habían cruzado después de tanto tiempo; ella lo observó detenidamente, una brisa inexplicable le erizó la piel y le recordó aquel tiempo en que la vida no era tan oscura, tan monótona, se sintió feliz, sonrió, era él, sus ojos habían dado con él, cuando imaginó que no volvería a sentirlo cerca. Él, sintió la extraña brisa también, apretó un poco el abrigo al cuerpo y no supo que hacer, se quedó inmóvil ante aquella mirada que le arrebató tantas veces el aliento, sólo se le ocurrió saludarla, olvidando que ella no le respondería; ella sólo dio media vuelta y cerró el ventanal.

El decidió esperar un par de horas por si ella aparecía de nuevo y así poder gritarle cuanto la extrañaba, pero luego comprendió que debía continuar y recordó aquellas palabras que esa loca mujer le había dicho la última vez que la atendió : "no hará falta jamás mirarnos constantemente, tu sabes que para mí nunca fue necesario, pero el día que lo haga de nuevo podrás entender que un amor como éste nació de una cálida mirada ciega, y terminará con una tímida sonrisa".

Y aquella historia que tuvo principio en ese abandonado edificio del hospital para ciegos, concluyó con la ausencia de los cuerpos, en la angosta avenida, de ese par de enamorados.

marzo 30, 2010

Un pensamiento...


RESPIRA, ¿lo haces porque es inevitable o porque lo estas valorando?. VALORA, ¿lo haces porque quieres que lo hagan contigo o porque lo sientes?. SIENTE, ¿lo haces porque alguna persona lo hace o porque estas escuchándote?. ESCUCHA,¿lo haces porque te lo piden o porque quieres hacerlo?. HAZLO ¿lo haces porque no tienes opción o porque lo necesitas?. No se trata de ver a tu alrededor y copiar, se trata de verte a ti y fomentarte mejoras.
¿Quién dijo que porque ignores la realidad la realidad no tocará tu puerta?.
Piensa, piensa en el mundo en que vives, define que es lo que define a la gente que cree que por sólo vivir ya está solucionando alguno de sus problemas. Si yo, tu o ellos hiciéramos realmente justo lo que decimos muchas de las desgracias que continuamente vemos, oímos, padecemos y creamos fuesen sólo cosas de la imaginación. No podemos vivir prometiendo cosas que al final no estamos seguros de cumplir. No puedes vivir fingiendo cosas, sólo porque temas y además no deseas que alguien las sepa. No puedo vivir callando cosas que sólo con gritos tienen sentido.

marzo 27, 2010

Idea enfermiza


Mirando sin ver nada encontró una distracción incontrolable. Fijó el tiempo, el espacio y el momento. No hubo oportundiad de vacilar, entregó sus pasos a un camino con un horizonte lejano. ¿Realidad o fantasía?, no se preocupó por la verdad, así como otros se dejó llevar.

Uno, dos, tres...
ya no estaba cuerdo, la locura se hizo cargo de su realidad, no encontró razones para enfrentar a todo aquello. Aire para oxigenarse, líquido para refresacarse, vías para no perderse, ritmo para vivir.

Varias oportunidades le hicieron perder el sentido, un momento de quietud, un momento de descontrol. ¡Frena!. ¡Acelera!. Frenando por paz, acelerando por felicidad. Cuerpos lejanos, tranquilidad innata; contacto de pieles, ritmo frenético. ¡Un salto!, sus ojos vieron su mayor deseo, estaba preso dentro de un cuerpo que se negaba a darle rienda suelta, pero sin importarle continuó toda su vida insistiendo, estaba seguro que aunque el cuerpo era su dueño, el era el dueño de su sentir.

Un día decidió gritar y su cuerpo lo oyó, una conversación larga, intensa, pero real. Lograron entenderse, su cuerpo no sabía si agradecerle o llorarle, pero ya no había remedio para tal enfermedad.

El cuerpo siempre lo supo... no fue su idea... fue idea de su corazón, enamorarse fue idea de su corazón.

marzo 21, 2010

Batalla visual


Y esos ojos que antes retaban tu mirada, hoy sólo reflejan el color y la fuerza del alguna acción involuntaria y el resentimiento ante tu incomoda verdad, donde la indiferencia se volvió inquilina vitalicia ante tu falsa inocencia. Esos ojos que alguna vez fueron sinceros acompañados de cada palabra pronunciada, hoy sólo tienen para ti el silencio de sus párpados. Tanta verdad y belleza no merece jamás observar el cuerpo inerte de tu ignorancia y tus planes inconclusos. ¿Serán capaces tus ojos de aprehender mi sinceridad?, ¿Serán capaces tus ojos de entender mi verdad?.

Hace falta valor y coraje para batallar frente a un campo sembrado con banderas blancas, ya que la oscuridad de tus lagunas, de tus lágrimas no opacarán la luz de mi estado de quietud. Eres valiente de mirar otros ojos y sentirte retador, pero haciendo vigente tu desgracia no pudiste jamás vencer a tu mayor enemigo, que intentó ser tu aliado, pero con tus párpados descarados solías entregar tus armas como señal de cobardía.

Y si supieras que yo sólo deseaba decirte lo bien que me hacías sentir... pero ¿Qué pueden hacer después de todo ese par de ojos ciegos que tiene como camino más definido la oscuridad del amor sin la luz de sus pupilas?.

marzo 16, 2010

Un recuerdo...

Hoy, mientras le recetaba a mi cuerpo un poco de música aleatoriamente escogida por mi reproductor, noté que ya no oía nada, que estaba sentada en un silla incomoda frente a dos muebles que me reflejaban un espacio infinito. Yo, sólo yo, ¿o no? , yo y el silencio. Ya nada era presente, todo se fue convirtiendo en pasado, un pasado que revivía de forma ineludible, incesante, agobiante, donde no había cabida para un pensamiento reciente.

Mi cabeza jugaba con mi cuerpo, como queriendo hacerme saber que ella era la dueña de mis actos; frente a mis ojos se paseaba una fotografía tridimensional de tu presencia, que me recordaba la realidad de tu ausencia, pero en mi estado de trance sólo sentía el tenue calor de mi sangre corriendo rápidamente por mis venas al compás de un corazón latente, emocionado, enamorado, que no permitía distracción alguna.

Estabas en el sofá mirando tus manos, con tus ojos esquivos, con tu mirada profunda, yo observaba cada movimiento de tus dedos, esperando alguna reacción que te hiciera voltear y verme, levantándote soltaste una sonrisa al aire, quizás por un recuerdo, caminaste cinco o seis pasos totalmente perpendicular a mi posición, mis ojos seguían tu rumbo sin cesar, entre la lentitud de tus pasos y la rapidez de mi deseo se me hacía interminable el tiempo. Hablabas, intentabas decirme algo, pero no podía escuchar nada, la molestia se hacía dueña de ti, quería acercarme pero alguna fuerza me mantenía pegada a mi silla. Poco a poco fuiste acercándote a mí, allí te vi con más detalle, pude darme cuenta que tus ojos ya no eran tan sinceros, me mirabas como queriéndome poseer, como queriéndome decir que aún estabas allí, tus manos estaban cubiertas de arrugas, de tu boca salían palabras que por más que me acercara jamás logré oír, tus ojos.... tus ojos, no hacían mas que verme y verter lágrimas que terminaban en tu pecho, y justo cuando decidí limpiar tu rostro, mi mano sólo traspasó el vacío.

Estaba sólo yo, volví a oír una suave música, lentamente pude entender que todo era parte de mi imaginación, y que las lágrimas venían de mis ojos, que las arrugas venían de mis manos, que las palabras eran mías, que así había sido siempre, mucho que decir pero pocos para escuchar. Todo era el holograma añejado de tu recuerdo.