...

abril 10, 2010

Claroscuro


Ella, una mujer sencilla. Siempre desnuda, oía desde su ventana la masa incontrolable de personas que pasaban de un lado a otro cada vez que el semáforo de la avenida cedía, pensando en sí una de ellas algún día notaría su presencia en aquella habitación solitaria, llena solamente de periódicos viejos, una cama enmohecida, bombillos rotos y gritos silenciosos.

El, un apuesto doctor. Siempre cubierto con un abrigo de piel, la miraba fijamente desde el otro lado de la calle, pensando en sí alguna vez ella, sus ojos perdidos, su pequeña boca rojo carmesí, sus largos dedos de pianista y su cabello lacio sentirían su presencia ineludible cada tarde a la hora del té.

Cierto día, ella no estuvo en la ventana, él tampoco fue a verla, pues el día anterior por alguna razón del destino, sus miradas se habían cruzado después de tanto tiempo; ella lo observó detenidamente, una brisa inexplicable le erizó la piel y le recordó aquel tiempo en que la vida no era tan oscura, tan monótona, se sintió feliz, sonrió, era él, sus ojos habían dado con él, cuando imaginó que no volvería a sentirlo cerca. Él, sintió la extraña brisa también, apretó un poco el abrigo al cuerpo y no supo que hacer, se quedó inmóvil ante aquella mirada que le arrebató tantas veces el aliento, sólo se le ocurrió saludarla, olvidando que ella no le respondería; ella sólo dio media vuelta y cerró el ventanal.

El decidió esperar un par de horas por si ella aparecía de nuevo y así poder gritarle cuanto la extrañaba, pero luego comprendió que debía continuar y recordó aquellas palabras que esa loca mujer le había dicho la última vez que la atendió : "no hará falta jamás mirarnos constantemente, tu sabes que para mí nunca fue necesario, pero el día que lo haga de nuevo podrás entender que un amor como éste nació de una cálida mirada ciega, y terminará con una tímida sonrisa".

Y aquella historia que tuvo principio en ese abandonado edificio del hospital para ciegos, concluyó con la ausencia de los cuerpos, en la angosta avenida, de ese par de enamorados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario