A propósito de una clase de Estadística- que parecía mas bien de Psicología- comencé a pensar en una de las cosas que nos comentó el profesor, un Cambio de Paradigma comparado con un porfiado.
Comencemos con la palabra Cambio.
Ahora la palabra Paradigma
Se deriva de la palabra griega "parádeigma", que significa modelo o ejemplo. Según Wikipedia tenemos un concepto que nos interesa, asociado al campo de la Psicología, donde lo refieren a "acepciones de ideas, pensamientos, creencias incorporadas generalmente durante nuestra primera etapa de vida, que se aceptan como verdadera o falsas sin ponerla a prueba de un nuevo análisis".
Históricamente tenemos un ejemplo científico que me gustaría citar. A finales del siglo XIX, cuando la física estaba dada por concluida -se decía que ya no había mas nada por descubrir, sólo cálculos mínimos-, Albert Einstein publicó su trabajo sobre la relatividad espacial, donde superó las mecánicas de Newton, que había sido utilizada por más de doscientos años. Al ocurrir esto se produce un cambio paradigmático, puesto que el estudio descubrió nuevas tendencias sobre la fuerza y el movimiento.
Ahora bien, teniendo en cuenta ambos conceptos y el ejemplo de Einstein, puedo decirles que un Cambio Paradigmático concede tres elementos: costo, tiempo y dolor, éste último no es necesariamente obligatorio.
Costo: tiene que ver con que cada individuo tiene una idea específica, invariable dentro de su cerebro, que lo ha llevado a seguir ese patrón por costumbre, porque así lo aprendió. Entonces el costo vendría siendo todo aquello que empleamos para poder llegar al nuevo cambio, todo eso que sacrificamos para obtener el beneficio.
Tiempo: es el proceso que vivimos mientras nos adaptamos al nuevo sistema, al nuevo concepto, al nuevo momento.
Dolor: aquí es variable, depende, porque en uno de los casos podría el individuo sentirse a gusto con el resultado, más puede que suceda el caso contrario, puede que el individuo extrañe el proceso anterior, debido a cualquier razón, desilusión, engaño, decepción, inconformidad, y pues aquí me detendría un poco, ya que el ser humano es inconforme por naturaleza, y éste elemento podría ser común, el ser humano cuando no tiene lo que quiere lo desea ferbientemente, y luego que lo tiene ya no lo usa, y busca otro diferente que se asemeje al primer caso. Inconformes naturalmente.
El profesor nos dijo que cuando un sujeto está atado a un paradigma es igual a un porfiado, nos dibujó un porfiado en la pizarra, un elemento con forma de pera, y nos comentó que para poder cambiar a ese sujeto, no debemos ni podemos "empujarlo" sobre su parte superior, porque por inercia volverá al mismo sitio, porque no está admitiendo cambios, más si lo empujamos desde el centro, el sujeto cederá a la nueva posición sin rechazo alguno. Los humanos somos porfiados, nos arraigamos a cosas materiales, sentimentales como si la vida no estuviese sujeta a cambios, y cuando uno de ellos llega a nosotros no queremos admitirlo, por costumbre, por inercia, pero al pasar el tiempo terminamos siendo empujados desde el centro, por nosotros mismos o por otros. Nuestro costo siempre es con sacrificios, el tiempo es indeterminado, cada uno tiene su tiempo específico y el dolor es relativo, algunos admiten con tranquilidad lo nuevo, pero otros luego se arrepienten.
Ahora bien, teniendo en cuenta ambos conceptos y el ejemplo de Einstein, puedo decirles que un Cambio Paradigmático concede tres elementos: costo, tiempo y dolor, éste último no es necesariamente obligatorio.
Costo: tiene que ver con que cada individuo tiene una idea específica, invariable dentro de su cerebro, que lo ha llevado a seguir ese patrón por costumbre, porque así lo aprendió. Entonces el costo vendría siendo todo aquello que empleamos para poder llegar al nuevo cambio, todo eso que sacrificamos para obtener el beneficio.
Tiempo: es el proceso que vivimos mientras nos adaptamos al nuevo sistema, al nuevo concepto, al nuevo momento.
Dolor: aquí es variable, depende, porque en uno de los casos podría el individuo sentirse a gusto con el resultado, más puede que suceda el caso contrario, puede que el individuo extrañe el proceso anterior, debido a cualquier razón, desilusión, engaño, decepción, inconformidad, y pues aquí me detendría un poco, ya que el ser humano es inconforme por naturaleza, y éste elemento podría ser común, el ser humano cuando no tiene lo que quiere lo desea ferbientemente, y luego que lo tiene ya no lo usa, y busca otro diferente que se asemeje al primer caso. Inconformes naturalmente.
El profesor nos dijo que cuando un sujeto está atado a un paradigma es igual a un porfiado, nos dibujó un porfiado en la pizarra, un elemento con forma de pera, y nos comentó que para poder cambiar a ese sujeto, no debemos ni podemos "empujarlo" sobre su parte superior, porque por inercia volverá al mismo sitio, porque no está admitiendo cambios, más si lo empujamos desde el centro, el sujeto cederá a la nueva posición sin rechazo alguno. Los humanos somos porfiados, nos arraigamos a cosas materiales, sentimentales como si la vida no estuviese sujeta a cambios, y cuando uno de ellos llega a nosotros no queremos admitirlo, por costumbre, por inercia, pero al pasar el tiempo terminamos siendo empujados desde el centro, por nosotros mismos o por otros. Nuestro costo siempre es con sacrificios, el tiempo es indeterminado, cada uno tiene su tiempo específico y el dolor es relativo, algunos admiten con tranquilidad lo nuevo, pero otros luego se arrepienten.
Sí, es verdad, nosotros... los porfiados.
Maria Alejandra...
ResponderEliminarMe gusto tus reflexiones sobre los PORFIADOS.
Se puede considerar como algo negativo:
"MIEDO A CAMBIAR", "RESISTENCIA AL CAMBIO".
Y tambien como algo positivo: PERSISTIR, PERSEVERAR, AGUANTAR LAS EXPERIENCIAS DESAGRADABLES, DESANIMARSE Y VOLVER A RECUPERAR EL ANIMO.
PORFIADO=TENTETIESO=CULBUTO=OKIAGARI-KOBOSHI
http://fr.wikipedia.org/wiki/Okiagari-koboshi
UN OKIAGARI-KOBOSHI es una muñeca tradicional japonesa, hecha de papel-mache y hecha de tal que si se le inclina a un lado vuelve a la posicion vertical. Son consideradas como portadoras de felicidad, simbolo de perseverancia y resistencia.
Este cuento describe la importancia de la perseverancia. Pero otras veces es vital cambiar de metodo para resolver un problema.
EL CUENTO DE LAS DOS RANAS
Y EL BALDE DE LECHE.
www.unjubilado.info/2010/10/28/las-dos-ranas-y-el-balde-de-leche/
NOS DEDICAMOS A DIVULGAR CONOCIMIENTOS DE VITAL IMPORTANCIA. CAMBIOS DE PARADIGMA EN MATERIA DE SALUD:
Eneko LANDABURU
O'PAYBO Escuela Popular de Salud
Caa Yari C.P. 3315 (Alem) Misiones (Argentina)
Tel: +54 (03754) 423 687
Movil: (03754) 15.457.506
C/e: enekolan@gmail.com
www.opaybo.org
Hola Eneko, por casualidad hoy decidí releer mi propio texto y encontré que lo habías comentado, pero no lo había visto. Gracias por tu comentario.
EliminarLeí la fábula que me colocaste y recuerdo que ya la conocía y no la recordaba; y sí, es cierto se trata de perseverancia, de constancia y de lealtad con uno mismo para superar esos momentos de crisis.
Me alegro que te haya gustado mi escrito y me alegra que me hayas recordado esa fábula que al final casi que nos grita ¡NO TE RINDAS!.
Saludos desde Venezuela.