
Tantas noches me encontré vagando en deseos imposibles de cumplir, cerrando los ojos e imaginando, simplemente eso, imaginando. Y no entendí que sentía, no comprendí si era alegría por pensarlo cierto o desdicha por saberlo falso, e inmediatamente como si se tratase de un suiche pensaba en que no debía, que era inútil y masoquista, que por mas que lo anhelara nada sería como lo que pensaba. Y continuaba leyendo, para echar a un lado todos esos tormentos que paseaban cada noche, como buscando saciar su apetito con esa respiración acelerada que provocaban en mi, sí, era una unión de respiración sin control, ruidosa, desafinada, donde el corazón inquieto le hacía el coro, eran un conjunto fatal, que me elevaban en un torbellino de ideas incumplibles. ¿Y qué podía hacer yo?, mucho tiempo mantuve al corazón opacado, olvidado, rechazado, y ahora no depende de mí, se independizó y hace conmigo lo que quiere, me bandea entre lo justo para el y lo real para mí, ojalá el pudiera entender que no se me hace fácil cumplir cada cosa que me pide.
La lucha más grande que vivo es contra mi misma, soy yo contra yo, porque al fin y al cabo, este cuerpo y este corazón son míos, y por mas que intente entender a alguno termino por no entender a ninguno de los dos.
Cada noche pasa lo mismo, y quiero desligarme, quiero poder tener el control sobre todo aquello que nadie ha podido controlar. Pero estoy delirando, sueño despierta y al darme cuenta estoy haciendo justo lo que no quería, ¿dónde estoy?, o mejor dicho ¿dónde estuve?, ¿a dónde me llevaron esas noches?.
Pero hoy estoy recorriendo cada pensamiento, no estoy dejando que se apodere de mi, yo soy su dueña y ésta vez no podrá dominarme su verdad, yo con la mía los juzgaré y daré mi veredicto. No los deseo más. Adiós para siempre. O hasta mañana...
La lucha más grande que vivo es contra mi misma, soy yo contra yo, porque al fin y al cabo, este cuerpo y este corazón son míos, y por mas que intente entender a alguno termino por no entender a ninguno de los dos.
Cada noche pasa lo mismo, y quiero desligarme, quiero poder tener el control sobre todo aquello que nadie ha podido controlar. Pero estoy delirando, sueño despierta y al darme cuenta estoy haciendo justo lo que no quería, ¿dónde estoy?, o mejor dicho ¿dónde estuve?, ¿a dónde me llevaron esas noches?.
Pero hoy estoy recorriendo cada pensamiento, no estoy dejando que se apodere de mi, yo soy su dueña y ésta vez no podrá dominarme su verdad, yo con la mía los juzgaré y daré mi veredicto. No los deseo más. Adiós para siempre. O hasta mañana...
"Ella cree que todo lo que dice es suyo, y que ya no estaré allí, pero hasta sin darse cuenta de lo que habla es de mi; es ella la razón y yo su corazón"
La única ventaja de que sea tan bipolar, es que ella siempre creyó.
ResponderEliminarSiendo cuálquier cosa que ella imaginaba ser.